LA MUTUAL Y OBDULIO VARELA

Nota escrita por Hamlet Tabárez

El 6 de Agosto de 1946, nace la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales, en los primeros pasos, hubo tres figuras cumbres:

  • Enrique Castro
  • Lorenzo Pino
  • Obdulio Varela

Dalton Rosas Riolfo, otro de los fundadores, cuenta en el prólogo del libro “La otra cara de la gloria” de Vito Galeandro -baluarte de la Mutual- esta anécdota de Obdulio Varela:

Cuando se funda la Mutual, él vivía a media cuadra del Parque Central, Enrique Castro nos dice: «Mira Dalton, Jacinto no va a venir a las reuniones, pero quiero que vos todos los jueves vayas a contarle los pasos de la Mutual, porque hoy o mañana puede haber un movimiento importante y es fundamental que el Negro esté con nosotros”.

La MUFP declara la huelga el 14 de octubre de 1948, y el 12 de diciembre de ese año llama a Asamblea para informar sobre la marcha del conflicto, ya con un buen número de asistentes, aparece Obdulio Varela, encaminándose a la mesa dirigente constituida les pregunta «¿qué hay de nuevo?” y desde la mesa se le responde «no por ahora nada”, entonces Obdulio regaña, “y si no hay nada nuevo ¿a qué nos llaman?«, dándose media vuelta sus pasos se encaminan hacia la salida… media sala se levanta y se va detrás de él.

Eso define, en gran parte, lo que era «el negro jefe«, que se refrenda en el Mundial del 50.

El mismo que en la huelga salía diariamente por 18 de Julio, a vender números de rifa por la Mutual, que no vaciló en ponerse el overol de albañil ofreciendo sus servicios para paliar su situación económica. Todo un monumento a la dignidad.

Es conocida su contestación a los dirigentes que trataban de arreglarlo a él, devolvió una heladera que le mandaron a la casa y les decía que no se preocuparan que él estaba bien trabajando con “los mellizos”, todos pensaban que estos eran Juan López y su hermano, pero no, los mellizos con los que trabajaba eran los baldes llenos de mezcla  de los albañiles cuando hacían la planchada, que por razones de equilibrio y fuerza, los agarraban de a dos para subirlos, no habría muchos dirigentes que aparte de los baldecitos con los que jugaban sus hijos en la Playa Pocitos supieran mucho de eso.

Contaba Dalton Rosas Riolfo que al despedir a la Selección celeste rumbo al Mundial de 1950, Enrique Castro, Presidente de la Mutual, le recomendaba a Obdulio: “Negro trae la Copa, porque si no van a decir que fue por culpa de nosotros que no logramos la conquista -la Mutual había hecho la huelga y la Selección no pudo prepararse de la mejor manera-, a lo que Jacinto teatralizando, con gesto solemne llevó su mano derecha a la sien, haciendo la venia como señal de respeto al superior le contesta: “así será mi Comandante”.

Y cumplió: lograron la hazaña más grande del Futbol Uruguayo.

OTRA ANÉCDOTA

Concentrados con Defensor en el Franzini, como todas las noches después de cenar un grupo fuimos a caminar por el Parque Rodó con el profe, cuando llegamos a la esquina del club de bochas Jackson, estaba parado solo en la esquina esperando el ómnibus.

– “¡Epa! José ¿cómo andas?”
– “Bien Jacinto y vos, ¿venís del club?”
– “Si anduve tirando unos bochazos y tomando alguito, ¿contra qué japoneses juegan mañana?”


Nosotros alrededor los escuchábamos con admiración y respeto, pero el negro Caresani no aguantó más, pasando su brazo por el brazo del negro jefe le dice:

– “Dame juego Obdulio”

Él le devolvió una amplia sonrisa y nos dijo:

– “Hay que ganarle a esos japoneses…»

Fue una de las pocas veces que estuve con Obdulio Jacinto Varela, pero su frase me acompaño toda la vida.  

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